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Carisma

El estilo educativo del colegio entronca en la espiritualidad de un grande de la historia y de la iglesia: Domingo de Guzmán.

Domingo vivió en plena Edad Media, nacido en Castilla, descubre el problema del hombre en búsqueda errática de sentido y ve una Iglesia incapaz de dar respuesta. Quienes le conocieron dirán que "durante el día hablaba a los hombres de Dios y por la noche a Dios de los hombres". Por este hombre que vive todo profundamente, el Espíritu regalará a la Iglesia una familia religiosa con un modo especial de vivir el evangelio: la familia dominicana.
Santo Domingo centró su ministerio apostólico en la predicación y el anuncio explícito de la Palabra. La experiencia de Dios, la contemplación y la compasión por la humanidad sufriente, marcaron su estilo evangelizador y profético. La comunidad era para él "santuario de compasión", "escuela de perdón" y "predicación en sí misma".

Los razgos que caracterizaron a Domingo y que van marcando nuestra espiritualidad dominicana son:

  • Contemplación

  • Búsqueda de la verdad

  • Predicación

  • Pobreza envangélica

  • Compasión-misericordia

  • Vida en fraternidad


Francisco Coll, un dominico del siglo XIX español, en sus correrías misioneras por los pueblos del Pirineo catalán, descubre una carencia: después de su anuncio misionero, nadie continuaba su obra. También a través suyo el Espíritu hará un regalo a la Iglesia. En 1856 reúne a las primeras Dominicas de la Anunciata que se dedicarán a "iluminar las tinieblas de la ignorancia, esparciendo la sana doctrina por las poblaciones grandes y pequeñas". María, en el misterio de la Anunciación, será modelo de escucha, de sencillez, de alegría en la tarea evangelizadora.
En los planes de Dios, entre esas "poblaciones grandes y pequeñas" estaba Montevideo, donde está la congregación desde 1913.







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Clara Jackson de Heber